Ventajas Inversiones Quiénes somos Cómo funciona Blog Contacto Área privada
menu
Lendmarket Noticias

Gestión activa vs pasiva: El eterno debate en la gestión de patrimonio

Fecha de publicación
Categoría
Compartir artículo
28/04/2020
Blog
CATEGORIA
Blog

En el mundo de la economía académica sobran ejemplos de teorías, escuelas y postulados tan enfrentados como aparentemente irreconciliables que defienden su preminencia para resolver las dificultades prácticas de la realidad económica.

El ámbito de la gestión de activos financieros no ha sido nunca ajeno a este fenómeno y las dos escuelas principales del mismo: la de la gestión activa y la de la gestión pasiva han defendido sus bondades a capa y espada y, no en pocas ocasiones, a base de erosionar sus recíprocas debilidades. Dos mundos, en aparente oposición, que requieren ser puestos en contexto.

Diferencias entre gestión activa y pasiva

La gestión activa de activos financieros es aquella en la que el gestor selecciona las inversiones según su criterio, experiencia y ciencia respaldado por multitud de estudios y un ejército de analistas con el objetivo de superar la rentabilidad del mercado. En la pasiva el papel del gestor se diluye y lo que se pretende es obtener una rentabilidad equivalente a la de un índice de referencia, replicando su evolución a través de un software, automatización o inteligencia artificial.

Históricamente la gestión activa fue la reina indiscutible del manejo de las inversiones y el trampolín de fulgurantes figuras de la industria que manejaban miles de millones en los vehículos que pilotaban empujados con la gasolina de unos mercado en los que hasta un mono lanzando aleatoriamente dardos sobre valores, ganaba dinero fácilmente.

Este experimento aleatorio, realizado a mediados de los años 70 del siglo pasado, demostró que la rentabilidad anual de “la cartera del mono” superaba a la de la inmensa mayoría de los más reputados fondos de inversión contra los que competía y favoreció el surgimiento de una manera de invertir replicando índices bursátiles de cualquier tipo con comisiones mucho más bajas y sin el componente emocional de la intervención humana. Nacía la inversión pasiva o indexada.

Ambos mundos han convivido en un juego de opuestos civilizados durante los últimos 40 años sin hacerse demasiado caso. No fue hasta hace cinco, en los que el multimillonario inversor Warren Buffet, abrió la caja de Pandora de la gestión, al declarar que había recomendado a su mujer invertir la mayor parte de su fortuna en un fondo indexado (de gestión pasiva) sobre el S&P 500 cuando él falte.

Tras semejante espaldarazo y en solo cinco años la gestión pasiva no ha hecho más que comerle terreno a la gestión activa y por primera vez en la historia ya hay más dinero en fondos indexados pasivos de bolsa americana que en vehículos gestionados activamente.

La gestión pasiva ha llegado para quedarse y dar batalla frente a una gestión activa en horas bajas y que solo en contadas excepciones justifica unas comisiones elevadas frente a unos resultados pírricos.

La gestión pasiva – hasta hace cuatro días el enemigo a batir entre las gestoras de fondos – ha llegado para quedarse y dar la batalla frente a una gestión activa en horas bajas y que solo en contadas excepciones justifica unas comisiones elevadas frente a unos resultados pírricos. Por poner un ejemplo, la rentabilidad media de los fondos de inversión en España en los últimos 15 años ha sido tan solo del 2,39% frente el 4,55% de los bonos del estado y el 5,34% del Ibex35. En ese mismo período temporal, menos del 9% de los fondos comercializados en España generaron rentabilidades superiores a las comisiones cobradas por su gestión, superiores en muchos casos al 2%. 

Ante este panorama a la cuota de mercado de la inversión pasiva en Europa, y sobretodo en España solo le queda crecer de forma sostenida e imparable a pesar de la bancarización que constriñe la industria de la inversión colectiva en nuestro país.

El fenómeno pasivo se ha recrudecido espoleado por el modelo low cost que todo lo impregna y al que la industria financiera no es ajena. Sin duda esto favorecerá el cambio de tercio de lo activo a lo pasivo y también que se desenmascaren aquellos fondos que cobrando comisiones como si realizasen gestión activa, invierten mecánicamente y tan pegados a los índices (closet indexers) que constituyen un gato por liebre financiero absolutamente injustificable.     

En el lícito juego de opuestos, no todo vale y vender gestión activa operando pasivamente sin aportar valor, devolviendo poco menos que la rentabilidad de un índice generando comisiones tan solo para los departamentos de bolsa, no parece una práctica del todo convincente para apuntalar la antigua preponderancia de la escuela activa.

No obstante, estos dos mundos que desde siempre no se tocaban; si se tocaban no se comunicaban y si se comunicaban no se entendían, pueden ser perfectamente compatibles y un sumatorio ganador en términos de diversificación y rentabilidad financiera para los inversores.

Para ello conviene con transparencia absoluta que las gestoras ofrezcan el valor exacto de la gestión activa de sus fondos con un ejercicio tan sencillo como eficaz: ofreciendo una comparativa entre la rentabilidad conseguida y la que se hubiese conseguido sin mover la cartera. Solo así se justificaría el precio pagado, los retornos conseguidos y la reducción del riesgo inversor.

La gestión pasiva también debe hacer sus deberes y sacar a la luz la infinidad de fondos que ofrecen falsa gestión activa. Fondos que  son simples versiones de gestión low cost con mínima o nula acción en favor de sus partícipes. También le convendría una mayor humildad y un desmarque de un exceso sesgo mesiánico de infalibilidad de sus practicantes pues a base de tanta narrativa triunfadora sus argumentos pierden cierta credibilidad.

Para finalizar, no creo que aquí tenga cabida el antagonismo y sí la comprensión entre dos sistemas que llevados a su mejor versión, fomenten los mejores resultados en términos de rentabilidades y un trasvase de mejores prácticas de dos realidades vividas desde experiencias opuestas pero del todo reconciliables.

¿Quiere saber más?

Complete el registro para acceder al Marketplace. ¡Ya hemos publicado más de 40M€ en préstamos corporativos!

 

Registrarse

Reconocimientos y premios

Miembros de

Entidad de Pago


Entidad de pago Europea acreditada en Francia por la ACPR (CIB 16568) y autorizada por el Banco de España.